Zombie Auto Care nace de la idea de que un coche no debería ser una caja negra. Llevamos años trabajando con diagnósticos electrónicos, frenos, suspensión y mantenimiento preventivo, y seguimos explicando cada reparación antes de hacerla. Aquí no hay sorpresas en la factura ni piezas de dudosa procedencia: hay un equipo que conoce tu vehículo y te dice lo que necesita, sin rodeos.
Nuestra trayectoria
Desde el primer día en el taller hasta hoy, cada etapa ha sumado experiencia, clientes y aprendizaje. Este es el recorrido de Zombie Auto Care, año a año.
2016
Comenzamos con un único elevador, un banco de diagnosis básico y la idea clara de trabajar con presupuestos cerrados. Los primeros clientes llegaron por recomendación de vecinos que necesitaban una puesta a punto fiable antes de la ITV.
2018
Ampliamos el equipo con un escáner capaz de leer los sistemas electrónicos de turismos diésel, gasolina e híbridos. Empezamos a detectar averías incipientes en frenos, suspensión y motor antes de que dieran la cara en carretera.
2020
Para adaptarnos a los horarios de nuestros clientes, pusimos en marcha la recogida del coche en el domicilio o el trabajo dentro de la ciudad. Así, el mantenimiento preventivo dejó de ser una excusa para retrasar la revisión.
2022
Formamos al equipo en los criterios actualizados de la inspección técnica y empezamos a ofrecer una revisión previa completa: luces, neumáticos, frenos, suspensión y emisiones. El objetivo es que nuestros clientes pasen a la primera, sin sustos.
2024
El boca a boca nos llevó a ampliar el espacio y sumar un segundo elevador. Hoy atendemos turismos, híbridos y furgonetas ligeras con cita previa, manteniendo el trato cercano y las explicaciones claras que nos definen.
Nuestra trayectoria
Zombie Auto Care nació con una idea clara: que los conductores entendieran qué se hace en su coche y por qué. Hoy seguimos con el mismo criterio, pero con más herramientas, más experiencia y un equipo que conoce cada vehículo que entra por la puerta.
Empezamos con un solo elevador, un banco de pruebas de frenos y la convicción de que el trato claro era tan importante como la mecánica. Los primeros clientes llegaron por recomendación de vecinos que querían saber qué pagaban.
Incorporamos escáneres capaces de leer los sistemas de inyección, ABS y gestión del motor. Dejamos de trabajar solo con la experiencia manual y empezamos a anticipar averías antes de que aparecieran los síntomas.
Vimos que muchos clientes no podían dejar el coche por la mañana por culpa del trabajo. Pusimos en marcha la recogida en domicilio u oficina dentro de la ciudad, y el taller dejó de ser un obstáculo para el día a día.
Tras detectar que muchos fallos en la inspección eran evitables, creamos un protocolo de revisión previa: luces, emisiones, suspensión y frenos. El objetivo era que nadie llegara a la estación con una sorpresa evitable.
La demanda cambió y nos adaptamos. Formamos al equipo en sistemas de propulsión híbrida y en las necesidades específicas de furgonetas de reparto, sin perder el enfoque en el mantenimiento preventivo que nos define.
Consolidamos una política que ya practicábamos: ningún presupuesto abierto, ninguna pieza de dudosa procedencia. Cada reparación se explica antes de empezar, con el desglose de lo que se hace y lo que se sustituye.
Seguimos siendo un taller independiente. No tenemos presión por vender recambios ni por alargar reparaciones. Nuestro trabajo consiste en explicar qué necesita tu coche, cuánto cuesta y por qué, y dejar que decidas con tranquilidad.
+12
años trabajando con el mismo criterio de transparencia
3
generaciones de escáneres de diagnóstico en el taller